jueves, 10 de agosto de 2017

REDES SOCIALES Y ABUSO SEXUAL

Por Dra. María Eugenia Orbea, Secretaria de la Fundación "Activismo Feminista Digital". Abogada UNLP.*

El domingo 30 de julio se viralizó un video en el que 4 hombres abusaban de una mujer, en tanto otro de ellos filmaba, porque pensaron que sería “divertido reírse y hacer bromas” mientras se frotaban sus genitales contra la mujer inconsciente que tenían frente a sí. Las incipientes estrellas involucradas fueron: Lucas Castel, Yaco Cabrera, Fabri Lemus, Gonza Fonseca y Dude Vlogs (quien filmó la situación y la viralizó dos años más tarde de acontecidos los hechos).-
Las imágenes fueron compartidas en todas las redes sociales, recayendo también en los medios de prensa gráficos y audiovisuales, quienes enseguida se hicieron eco de la noticia, aunque no precisamente para la condena de los abusadores. Así las cosas y a poco tiempo de subido al Canal Youtube, comenzaron a proliferar cientos de comentarios sexistas atacando a la víctima, originando como en tantos otros casos, un verdadero bullying sexual, teledirigido hacia ella con precisión de franco tirador.-
Lamentablemente estos casos no son aislados, por el contrario, resultan cada vez más frecuentes y me atrevo a decir, endémicos. Los videos de abusos y violaciones grupales,  patentizan la brutalidad de la violencia machista como máxima expresión de la barbarie misógina que considera a la mujer como un objeto o trofeo que puede ser poseído y vejado por los hombres, digno de ser mostrado a la comunidad entera como una verdadera proeza. El mensaje transmitido por estos youtubers, es sumamente peligroso, porque da a entender que el cuerpo de la mujer es en sí mismo una invitación y una provocación, máxime cuando miles de chicas “quisieran estar allí” por ser ellos “youtubers famosos” que eligen a las “privilegiadas” (el entrecomillado corresponde a los dichos vertidos por los participantes de este aberrante hecho a su víctima).-
El caso citado, resulta por demás preocupante desde múltiples aspectos:
- Por un lado, porque incluso después de darse a conocer las imágenes, los abusadores, sostienen que “no ven” que hubiera habido abuso.
- Por otro lado, porque comenzaron un despliegue fenomenal de discursos propios del macho alfa que no quiere perder sus privilegios, minimizando el delito al sostener que fue una “broma” porque estaban “con tremendo pedo mal” (sic Gonza Fonseca) hecho que pareciera desdibujar su responsabilidad, al mismo tiempo que resulta el principal argumento para condenar a la víctima, trasladando la culpa a la misma con frases tendientes a poner en duda su palabra como “Salir a embarrar a alguien con mentiras” (sic Yao Cabrera).
- Y finalmente, porque mientras se reproducían hasta el infinito las imágenes de la víctima tendida en la cama a merced de sus “graciosos” victimarios, estos hijos sanos del patriarcado, desfilaban por innumerables programas de TV, excusándose de sus actos, y continuando con sus burdos chistes sin gracia, juego al que se prestaron no sólo los medios sino la comunidad digital entera.-
Así han proliferado los mensajes de apoyo de los fans hacia los acusados de abuso, incluso después de haber visto las imágenes, dirigiendo sus dardos de furia contra la víctima, por haberse metido en esa habitación, cual si ello diera un bill de indemnidad para que los demás hicieran con ella lo que se les viniera en gana y hasta la han tildado de prostituta. A la par de la dilapidación mediática de la abusada, a estos ocurrentes personajes se les ha dado espacio en todos los canales de televisión, han desfilado por cuanto programa hay, con la excusa de poder brindar su descargo y versión de los hechos. Se les dio la posibilidad de justificar su violencia. Y los medios compraron y enaltecieron una vez más la denigración de una mujer. Basta con observar cómo fue levantada la noticia y las leyendas que se encarnaban en las pantallas mientras se transmitía la misma: “Circula un video que exhibe a cuatro youtubers, supuestamente abusando sexualmente de una joven”, “la chica que aparentemente aparece siendo violentada, ha revelado que no fue abusada sexualmente” “no pasó a mayores”, es decir, que se ha llegado al dislate no sólo de descreer de la palabra de la mujer sino de las propias imágenes que se reproducían.-
La conjunción de los eventos relatados permiten apreciar lamentablemente como se defiende públicamente a estos jóvenes violentos “devenidos en celebridades”  y se condena a su víctima simplemente por la reputación y el perfil público de sus agresores. A diferencia de lo ocurrido cuando salieron a la luz los abusos cometidos por Cristian Aldana, y la reacción de sus colegas, aquí no ha salido un solo influencer a condenar la aberración de sus co-equipers. Resulta más elocuente mantenerse en la gracia y beneplácito de los mismos que en los efectos que las victimas puedan sufrir debido a la agresión sexual padecida. Pese a que hay pruebas en video de una chica inconsciente siendo atacada sexualmente por 4 hombres, los medios de comunicación parecían estar muy consternados por la prominente carrera de estos abusadores en las redes sociales, en lugar de estarlos por la victima. Todos mencionan como ha afectado esta viralización a  sus vidas, ninguno ha siquiera atisbado a pensar en cómo con sus actos cambiaron la vida de la joven.-
Demasiados hombres, y estos no son la excepción, guían sus encuentros con el sexo opuesto sin tener en cuenta el consentimiento, considerando actitudes como compartir un espacio, entrar a una habitación de un hotel donde se había llevado a cabo una fiesta, como un invitación por parte de la mujer de hacer con ella lo que quieran. Esta postura, que es la de la mitad de la población, conlleva a que frente a la denuncia por abuso, el misógino apelará a su fama, al apoyo de sus seguidores, al sostén de las marcas que los patrocinan, que prefieren hacer la vista gorda frente a hechos tan graves con tal de no perder la difusión de sus productos a través de estas estrellas de las redes sociales.-
El discurso utilizado para exonerar de toda responsabilidad a estos “capos” del humor es el paradigma de la Rape Culture, son  jóvenes que divierten a sus pares con sus simpáticos videos, su futuro es brillante y no merece ser arrebatado por un conjunto de mujeres que se han atrevido a mostrarle al mundo que son unos violentos abusadores. En casos como estos en los que los perfiles de los agresores es alto, la reputación del abusador parece ser aún más importante que la de la víctima. En el mundo de las redes sociales, estos personajes creen que se les debe sexo simplemente en virtud de su popularidad, por ser seguidos por un puñado de fans, los mismos que probablemente ante la evidente falta de talento, mañana los olvidará como hoy los idolatra.-
No llama la atención la defensa acérrima efectuada por sus seguidores frente a la apropiación no consentida del cuerpo de su víctima inconsciente. Esto es la cultura de la violación que resalta los privilegios masculinos en detrimento de las mujeres, privilegios que se agigantan con la fama y la popularidad. Una clara muestra del poder del heteropatriarcado capitalista.-
¿Por qué hablo de preocupación? Simplemente porque las mujeres continuamos teniendo que vivir nuestras vidas en el marco de una sociedad que justifica la constante violación vejatoria de nuestros derechos y libertades, siendo cuestionadas por nuestra forma de vestir, tomar, andar; siempre la culpa es de la víctima. Así la sociedad continúa reproduciendo discursos como “ella lo provocó”, “así vestida que esperaba que le pasara”, “a quien se le ocurre caminar a esa hora por la calle”, “ella se expuso al ir ahí” “quería llamar la atención, por eso denunció”. Nadie cuestiona al violento. Y de esto somos todos responsables, porque muchas veces ni siquiera el abuso o la violación resulta lo peor, sino todo lo que sobreviene después, donde se cuestiona, mansilla, ataca y degrada a la víctima. Aterroriza la impunidad con que se manejan los agresores, cómo consideran los abusos una diversión que debe ser mostrada al mundo para veneración de sus seguidores y el blindaje que les da la comunidad, como si abusar fuera un derecho lícito de los hombres al ser provocados o rechazados por una mujer.-
La cultura patriarcal capitalista continúa siendo la herramienta primordial para ejercer violencia contra las mujeres, y sus principales bastiones son la normalización y legitimación de dicha violencia llegando a la aberración de trivializar los abusos y violaciones, todo lo que conlleva a que la víctima se sienta estigmatizada y por tal se mantenga en silencio para evitar su revictimización o su exposición a una acusadora visión social, que coloca en su cabeza la culpa de su propia violación. Ello por cuanto desde la infancia se nos educa en cómo cuidarnos para no ser agredidas ni violadas, en vez de educar a los hombres a no ser violentos, a respetar el consentimiento y autodeterminación. Han sido criados en una sociedad que les dice que transgredir los límites de una mujer no tendrá consecuencias graves, porque en el fondo, la mujer se lo ha buscado. En este caso los agresores se burlan de su víctima, y el público ha utilizado esas mismas imágenes para humillarla. Vivimos en un mundo en que es más vergonzoso ser abusada que ser un abusador.-
Los medios de comunicación y las redes sociales están perpetuando las actitudes violentas al minimizar la gravedad de los abusos, considerándolo incluso como una prerrogativa masculina, festejando a estos imberbes cual si fueran héroes, cuando en realidad no son más que un puñado de primates irracionales que ni siquiera pueden controlar sus impulsos libidinosos.-
Hombres, ¿sexo fuerte? Definitivamente no. Son tan débiles que para sostener sus privilegios, deben recurrir a la violencia para infundir temor. Sus inseguridades se traducen en estrategias atemorizantes sin las cuales jamás podrían imponerse. Las vejaciones a la mujer no son más que una forma de adoctrinar a la misma a través de las más atroces prácticas sexuales forzadas, el odio canalizado a través del terror que provoca en sus víctimas. Los abusos son un delito de poder y dominación, y las redes sociales y los medios de comunicación una forma de perpetuar y reafirmar dicho poder, diseminando hasta el infinito el daño ocasionado a la mujer, por cuanto dan lugar a ofensas vertidas a mansalva desde la comodidad de su celular o escudado detrás de un monitor que le brinda anonimato e irresponsabilidad por sus dichos y ataques. Así las cosas, lo que antes resultabas ser un hecho traumático que la víctima padecía en forma privada, ahora se ha convertido en un espectáculo de humillación pública, con una comunidad hambrienta de consumir prácticas  sádicas.-
La incapacidad para admitir que las acciones viralizadas fueron un abuso, y personifican lo que significa vivir en la cultura de la violación, no hace más que perpetuar la violencia contra la mujer en todas y cada una de sus demoníacas formas.-
Ahora bien, podríamos preguntarnos qué podemos hacer para comenzar a desarmar esta cultura de la violación. Claramente la solución no está en condenar la conducta a través de las redes sociales justo antes de continuar mirando memes, y dejarlos libre de culpa y cargo del delito que han cometido. Pero allende la actuación de la justicia (igualmente guiada bajo los parámetros impuestos por el androcentrismo), bien podríamos adoptar la misma postura que se asumió desde el ámbito del rock frente al caso de Cristian Aldana, donde también se dieron múltiples abusos desde su posición de “ídolo”. En aquel entonces, conocidos los abusos y violaciones cometidos por el mismo, sus pares (hombres integrantes de otras bandas de rock), como muestra de solidaridad hacia sus víctimas, se negaron a compartir escenario, e incluso sus propios compañeros de banda lo expulsaron de la misma, sin perder su credencial de HOMBRE. Dicha postura, habla de una visión masculina que no teme perder sus privilegios, como así tampoco ve a la mujer como una cosa de su propiedad. Posicionarse de forma pública como lo han hecho estas bandas, coadyuva a evitar la reiteración de los hechos y permite vislumbrar incipientemente el inicio del destierro de la cultura de la violación y es precisamente el comienzo del camino que debiéramos empezar a desandar. Ello traspolado a estos sucesos, debería implicar dejar de tratar a estos seres como los capos del show, y tomarlos como lo que realmente son: VIOLENTOS ABUSADORES, que deben ser condenados por sus fechorías tanto judicial como socialmente retirándoles el apoyo de marcas que los financian en repudio por su conducta misógina.-
Como sociedad tenemos una deuda pendiente, que debe ser saldada a la mayor brevedad posible si no queremos seguir lamentando muertes aberrantes, y el desafío es desmantelar la arquitectura del pensamiento misógino y barbárico despreocupado por los derechos y seguridad de la mujer. Educar a la población desde una perspectiva de igualdad de valor y derechos. Educar a los hombres a respetar a las mujeres y educar a las mujeres a ser responsables sólo de sus conductas y no culpables de las de otros.-
No es un juego, no es inmadurez, no son graciosos, no es una travesura. ES UN ABUSO SEXUAL Y ES UN DELITO.-


miércoles, 8 de marzo de 2017

Degradada por su ex pareja a través de Facebook


*Compartimos la nota publicada en el día de ayer en el diario "Crónica", donde se brinda testimonio de la violencia sufrida por nuestra compañera Marina Benitez Demtschenko de parte de su ex pareja. Repudiamos el accionar del imputado Sebastián Masi, y exhortamos a las autoridades e instituciones responsables, a investigar y sancionar estos aberrantes hechos.-


Degradada por su ex pareja a través de Facebook

Por despecho, él le pacta citas sexuales a nombre de ella para vengarse. Lo hace a través de las redes sociales. La víctima reconoció que se siente desesperada: "Tengo miedo porque no le ven la dimensión del daño que me hizo, me destrozó la vida, debí mudarme, cambiar de trabajo, y las autoridades no lo ven".


martes, 7 de marzo de 2017

POR QUÉ PARO EL #8M?

Porque en lo que va de este 2017, cada 18 hs. muere una mujer en manos de la violencia machista, asesinada por su marido, su novio, su ex, su padre.... 

Porque las mujeres ganamos en promedio un 27% menos que un hombre en el mismo cargo o puesto de trabajo.

Porque cuando sos mujer y te presentas a una entrevista de trabajo, te preguntan si tenes pensado tener hijos, y eso te condiciona para acceder a un puesto aunque seas idónea.

Porque en algunos trabajos, aunque seas una mujer calificada (y aún sobre calificada) para un puesto, no te toman por el solo hecho de ser mujer.

Porque cuando denuncias que fuiste o sos víctima de violencia machista, de cualquier clase que sea, siempre te ponen en duda.

Porque si después de recibir una paliza o una amenaza de muerte, te animas o podes escaparte hasta la Comisaría para hacer la denuncia, corres el riesgo de que no te crean, o te digan que "esas son cosas de pareja", "seguro fue un malentendido"... 

Porque en la mayoría de los casos, la justicia demora días (SEMANAS) en dictar una medida cautelar que proteja a la denunciante, y en muchos casos no creen en la gravedad de lo que se denuncia.

Porque iniciar una denuncia ante la justicia, en un marco que debe ser protectorio, implica un eterno peregrinar en Juzgados, Defensorías, y Comisarías.

Porque si conseguiste una restricción perimetral, y el denunciado no la cumple, cuando llega la policía la respuesta es "Señora no podemos hacer nada"... y nadie te informa que podes denunciar por el delito de DESOBEDIENCIA.

Porque si conocías tus derechos y denuncias la DESOBEDIENCIA, hay Fiscalías que tardan mas de un mes en darle curso, mientras tu agresor continúa amedrentándote. 

Porque quiero caminar libre por la calle, esperar el micro en paz, o tomarme un taxi tranquila, sin tener que escuchar "piropos" indeseados, y sin tener que mandar mensajes avisando que "estoy en camino" o "ya llegué", ante el temor cierto de que tal vez algún día no llegue a destino.

Porque no quiero que haya mas víctimas de violencia sexual, ni física de ningún tipo solo por ser mujeres. 

Porque no quiero que ante el lamentable próximo femicidio, se esté cuestionando "qué ropa tenía puesta la víctima" o que clase de vida llevaba, en lugar de hacer hincapié en el victimario.

Porque quiero que cada mujer pueda decidir sobre su cuerpo, acceder a educación sexual adecuada, y planificar su vida familiar si así lo desea, de la manera que mejor le parezca.

Porque no quiero mas muertas por aborto clandestino, solo por ser pobres y no poder acceder a una intervención segura en un establecimiento médico privado.

Porque quiero que se respete el sentido de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que no nos celebramos por una condición biológica azarosa, sino que conmemoramos una lucha histórica por la reivindicación de nuestros derechos.

Porque quiero que pare esta escalada de violencia y crueldad hacia las mujeres.

Porque no quiero mas muertas por violencia machista.

Porque no quiero que un botón antipanico o una restricción perimetral lleguen después de ocurrido el femicidio.

Porque quiero el mismo nivel de indignación social por la agresión a una mujer que el que se tiene por una pared o un patrullero pintado.

Porque exijo al Estado que se haga responsable de las víctimas de violencia de género.

Porque nuestras vidas valen. Tenemos derechos y exigimos que se cumplan y se respeten.

A todx el que no entienda, no comprenda o le parezca una pelotudes el paro, el reclamo, que el movimiento feminista no lx representa, que "hay otras formas de reclamar", los invito a leer, a informarse, a hablar con las mujeres que día a día recorren juzgados y comisarías, que concurren golpeadas o violadas a salitas o guardias de hospital; hablen con lxs hijxs que se quedaron sin madre, con los familiares de las víctimas, y así van a comprender que no hay otra forma de reclamar, que no hay una manera correcta de exigir que dejen de golpearnos, violarnos y matarnos. 

Cada uno de los motivos que enumero (y seguro me olvido de muchos) tienen un sentido además del reclamo; conozco mujeres que han atravesado por lo menos alguna de estas injusticias. Lo ví, lo viví, las acompañé y acompaño en esto. Y esto no va a parar si no empezamos a visibilizarlo.

No se trata de un invento o un capricho, es un reclamo justo y real. Y cada vez somos mas, porque sólo la unión y la sororidad en la lucha van a hacer posible una sociedad justa.

Porque ante la violencia machista, la única respuesta es MAS FEMINISMO.

Julieta Luceri (abogada UNLP)

sábado, 5 de noviembre de 2016

Jornada "Las Nuevas Tecnologías y su Impacto Social”

"Las Nuevas Tecnologías y su Impacto Social”

Un abordaje para entender la interacción 3.0 de la comunidad.



En el día de ayer se llevó a cabo en la ciudad de Chascomús la Jornada sobre “Las Nuevas Tecnologías y su Impacto Social”, a cargo de la Dra. Marina Benitez Demtschenko.-
La Jornada, organizada por el I.S.F.D. y T. N° 57, el I.S.F.D. N° 98, y la colaboración de la Escuela de Educación Especial N° 504, estuvo destinada a estudiantes y docentes de profesorados, contando con una amplia concurrencia,  a quienes se introdujo en las nociones básicas de ciberseguridad.-







En la misma se abordaron problemáticas vinculadas al uso de las redes sociales y la necesidad de su abordaje desde los espacios de enseñanza, como así  también un análisis crítico respecto de la ausencia de regulación legislativa de estas prácticas nocivas que se realizan mediante el uso de las redes (cyberbullying, sharenting, sexting, pronovenganza, grooming), dotando de herramientas para el tratamiento de estas problemáticas en las aulas y en el hogar.-













sábado, 30 de julio de 2016

“La Pornovenganza, esa violencia invisible…”

Por Jésica Rodríguez


El pasado 23 de julio nuestra colega dio un reportaje para el Diario La Nación, donde relataba un tema que está comenzando a tener asidero, y que tiene como víctima a muchas mujeres: la “pornovenganza”. (Ver: http://www.lanacion.com.ar/1921344-cibercrimen-el-auge-de-los-delitos-de-acoso-virtual)

La pornovenganza es una forma de violencia en la que el agresor comparte en internet, sin el consentimiento de la víctima, fotos o videos que la muestran en situaciones sexuales o desnudas; y es un tipo de violencia de género porque menoscaba, humilla y degrada la vida de la mujer. 

Deja marcas, huellas que pueden dañar realmente todos los aspectos de la vida de la víctima: sus relaciones, su carrera, sus actividades sociales e incluso a ella misma, conduciendo a esta al suicidio.

Aunque los hombres también pueden ser víctimas, con mayor frecuencia se utiliza contra las mujeres.
Es una forma de violencia de género, ya que se  encuadra dentro de los parámetros de otro tipo de violencia contra nosotras: la psicológica y sexual. Y porque según la ley 26485, “su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, como así también su seguridad personal se ven afectadas…toda conducta, acción omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja con respecto  al varón”, es violencia de género. (Ver: http://niunamenos.com.ar/?page_id=16) 
“Es una agresión muy grave que busca lastimar psicológica y socialmente”, dice Mabel Bianco, presidenta de FEIM (Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer), y agrega: “Demuestra una gran crueldad y es comparable a fuertes golpizas e incluso a heridas con arma blanca. Quien hace esto probablemente sea capaz de herir físicamente e incluso de matar”. (Ver: http://www.eldia.com/informacion-general/la-porno-venganza-una-modalidad-que-crece-y-preocupa-108486)
Asimismo, es violencia de género, no sólo porque en su gran mayoría suelen ser las mujeres las víctimas, y porque se encuadra dentro de la violencia sexual y psicológica,  sino porque también la vida sexual de esta queda expuesta ante la sociedad de manera negativa, por el simple hecho de ser quienes somos: mujeres, y en tanto se trate de nosotras se nos discrimina. 
Nuestra vida sexual no sólo queda expuesta negativamente (mientras que ellos no llegan a recibir la condena social que debemos sufrir nosotras, no llegan a alcanzar este grado de desprestigio), sino que es juzgada y condenada 
En resumidas palabras, de lo que se trata es de la discriminación que se hace a nosotras cuando se dan a conocer este tipo de hechos. Se juzga nuestra libertad, nuestros cuerpos y nuestra sexualidad. Y solo por ello, porque se trata de la discriminación que se nos hace ES VIOLENCIA DE GÉNERO. 

domingo, 8 de marzo de 2015

¡Gracias Patricia!



Por Jésica Rodríguez. Licenciada en Comunicación Social, Universidad Nacional de La Plata.-

El pasado 22 de febrero se llevó a cabo una nueva entrega de los premios Oscars a las mejores películas de 2014. Pero no es la ceremonia de entrega lo que quiero destacar en sí, sino un hecho que sucedió y que se llevó la atención de propios y extraños: el discurso de la actriz, Patricia Arquette, al recibir su premio como mejor actriz de reparto por la película “Boyhood”.
En aquella ocasión, Arquette hizo un llamado a todas las mujeres de su país para luchar por la igualdad de los salarios y sus derechos; ganándose la admiración de estrellas tan dispares como Meryl Streep y Jennifer López, unidas en el mismo grito de solidaridad.
"A cada mujer que ha dado a luz, a cada contribuyente y cada ciudadano de esta nación que ha luchado por la igualdad de los derechos de todos. Es el momento de que tengamos igualdad salarial e igualdad en los derechos de la mujer en Estados Unidos", había pronunciado la actriz.

Pero el salario desigual de las mujeres, no es sólo un problema de las estadounidenses  sino de las mujeres de todo el mundo, inclusive de nuestra región y de la Argentina.
En Chile la brecha salarial en términos de remuneraciones entre hombres y mujeres continúa siendo alta; de hecho, es una de las mayores en América Latina, sin embargo el sueldo de una mujer es en promedio un tercio más bajo que el de un hombre. 
La ministra del Servicio Nacional de la Mujer de ese país, Carolina Schmidt, dijo en su momento: "El sueldo de una mujer en promedio es un tercio más bajo que el de un hombre (…) 
aunque resulta difícil comparar la diferencia salarial entre hombres y mujeres en distintos países, la brecha promedio a nivel mundial está estimada en el 15,6% y oscilaría entre el 30% y el 10%", aseveró Schmidt. (Ver: "El sueldo de una mujer es en promedio un tercio mas bajo que el de un hombre")
Similar situación viven las mujeres españolas, donde el sueldo de ellas representa el 78% del de los hombres, según datos de la Encuesta Anual de Estructural Salarial del Instituto Nacional de  Estadística (INE) de ese país.
Es decir, mientras éste percibe alrededor de  25.000 euros, una mujer por el mismo trabajo recibe solo 19.500 euros. Además, una mujer con trabajo fijo cobra poco más que un hombre contratado. 
Asimismo,  las mujeres, en España, tienen que trabajar 84 días más al año para ganar lo mismo que un hombre. ("Las mujeres tienen que trabajar casi 14 meses para cobrar el sueldo anual de un varón")
De esta manera, el empleo femenino, en España, no impide el empobrecimiento de las mujeres, pues la brecha salarial, la precarización del trabajo a tiempo parcial y la feminización de ciertos sectores determinan una situación económica peor que la de los hombres en términos globales. (Ver: "El sueldo de las mujeres es el 78% del de los hombres, según datos del INE")

La actriz Patricia Arquette.

Acá, ellas lejos de ellos.
Mientras tanto, en Argentina, ¿qué sucede?  Nuestro país no es ajeno a este problema con el que deben convivir mujeres de todo el mundo. A pesar de las mejoras laborales de los últimos años, las brechas de género en el trabajo y en los salarios siguen siendo muy amplias y se profundizan en los sectores menos calificados.
Ganan menos, porque consiguen empleo en sectores peor pagos y más precarizados. Y deben trabajar menos horas porque deben cargar con la responsabilidad naturalizada del cuidado del hogar, resignando de esta manera calidad de trabajo.
Según un informe del Centro de Estudios Mujeres y Trabajo de la Argentina (Cemyt) se muestra que la participación de las mujeres en el mercado laboral disminuye (representan el 27% frente al 53% que tienen los varones) a medida que aumenta la cantidad de hijos/as., contrario al caso de ellos donde su presencia aumenta.
Asimismo, la brecha salarial se profundiza cuanto menos capacitación tiene la mujer. El mismo informe detalla que: quienes poseen estudios secundarios incompletos, las mujeres tienen un salario promedio mensual de un 47 por ciento menor que el de los varones. En el caso de las que tienen el secundario completo es del 32 por ciento, mientras que entre las que han alcanzado el nivel universitario es del 29 por ciento. Sin embargo el salario sigue siendo menor  al de los varones.
Es decir, que haya mayor presencia de las mujeres en los niveles educativos superiores no significa que suceda lo mismo en el mercado laboral, sobre todo en puestos de dirección porque persisten las enormes brechas salariales.
La consecuencia de esto es que a pesar de existir mujeres con sólida formación, estas desempeñan trabajos en los que no logran desarrollar ni su potencial ni sus aptitudes.
Por otro lado,  los varones se insertan mayoritariamente en los sectores de actividad donde los salarios son más elevados y que a la vez tienen alto grado de formalización, mientras que las mujeres lo hacen en los sectores donde los salarios son menores y es mayor la precarización laboral.
En el sector enseñanza, que es un sector altamente feminizado, hay un 76 por ciento de mujeres y un 24 por ciento de varones. En este ámbito las mujeres también ganan menos que los varones: la brecha en el salario mensual promedio percibido por unos y por otras es del 22 por ciento. Mientras que en los puestos profesionales es entre un 17 y 27% menos.
El estudio de CEMYT concluye señalando que en definitiva, la brecha salarial  se debe porque tanto en los empleos registrados como en los no registrados, las mujeres trabajan menos horas que los varones. (Ver: "Radiografía de la desigualdad" y "Somos iguales... pero no tanto")
Clara expresión de cómo los patrones socioculturales les asignan a las mujeres compatibilizar vida pública y vida privada.

Mujer = madre y esposa.
Afirmo que en la idea androcéntrica de la mujer concebida como madre y esposa (como único modelo de feminidad) se encuentra la causa principal de esta desigualdad.
A la valoración negativa que se tiene del trabajo de la mujer, la carga horaria que le demanda el cuidado del hogar y la insuficiente formación profesional se le suma este componente que es sociocultural.
En la actualidad la redistribución de las tareas domésticas en los hogares no han cambiado, lo que hace que estas mujeres deban interrumpir sus carreras, elegir trabajos de tiempo parcial o empleos informales, entre otras consecuencias que inciden para su desarrollo personal y profesional.
Además, persiste la idea de que el ingreso de las mujeres es un complemento, y esto ocurre aun cuando la familia no pueda sobrevivir sin este ingreso o que este sea mayor que el del hombre o que esa mujer sea Jefa de Hogar en una familia monoparental.
Frente a esto las mujeres salen a los mercados de trabajo en condiciones desiguales frente a los hombres, lo que se traduce en menores posibilidades de ascenso y peores salarios.
Porqué este articulo se tituló “Gracias Patricia”, porque la actriz visibilizó una problemática poco difundida, y que algunos sectores creyeron  que estaba descontada por las organizaciones de mujeres y feministas.
Se cree que hoy la lucha de las mujeres es sólo por la despenalización del aborto y la erradicación de la violencia contra las mujeres, pero no son las únicas, esta pelea de “igual salario por igual trabajo” continua latente en los corazones de cada mujer que debe vivir esta discriminación.
Porque es discriminación mientras persista esa desigualdad enmarcada por el mero hecho de pertenecer a un sexo; y también es una forma de violencia hacia las mujeres. Las mujeres seguimos circulando en el mundo laboral en inferioridad de condiciones y de oportunidades que los varones.
Y eso implica no solamente que somos diferentes sino que es una comprobación bien concreta que esas diferencias implican desigualdades.
La Reforma Constitucional de 1994 de nuestro país otorgó rango constitucional a una serie de tratados y convenciones internacionales que dictaminan en relación a la eliminación de todas las formas de discriminación, al reconocimiento de la igualdad y al compromiso de los Estados en relación al tema.

Pero, nuevamente, tenemos que volver a recordar que las inequidades subsisten en los hechos, que persiste la vergüenza de la brecha salarial entre mujeres y varones para iguales trabajos.

Esto sigue ocurriendo, a pesar de los cambios que la sociedad ha ido experimentando, en virtud de las luchas que han tenido a las mujeres como protagonistas.

Esta situación nos interpela y reclama sostener una lucha que no deberá detenerse sino ante el logro de la equidad y para ello es imprescindible que demandemos al Estado que se haga cargo de sus responsabilidades para ello y que las distintas instituciones de la sociedad establezcan acciones concretas y alianzas que las hagan posibles.
Y finalmente, pero no por eso menos importante y estratégico, que todas las personas que conformamos la sociedad argentina entendamos el rol protagónico que desde nuestros lugares tenemos para revertir la inequidad y que lograrlo no sea una utopía de unas pocas sino una realidad para todas las personas. Por eso, “gracias Patricia!!!.”


Enlaces de interés:


ENLACE PARA VER EL VIDEO DE PATRICIA ARQUETTE:



sábado, 7 de marzo de 2015

El deporte como ámbito para la deconstrucción: Ya no más "ese juego no es para las nenas"

La mirada sexista sobre los deportes, es una postura que ha devenido histórica pero que no escapa a la transformación social planteada por la deconstrucción de género. Nadie puede explicar con fundamentos lógicos las razones por las que un deporte puede ser excluyente de un género o de otro, mas que por el hecho de la "debilidad" y la "fortaleza" que supone culturalmente una mujer o un hombre -respectivamente-, o porque se hubiera hegemonizado una cierta práctica física como "propia" de alguno de los dos sexos. 

El fútbol recién hace 5 años experimenta este cambio y es creciente el interés de las mujeres por este deporte lo que se manifiesta en el armado de competencias y los equipos que no necesariamente tienen uniforme rosa. El fisicoculturismo se proyecta más atrás, aunque aún con motes dado que siguen siendo minoría las mujeres en el rubro y la mirada peyorativa sobre ellas.-

Con orgullo y llevándolo al campo más "de hombres", irrumpe en nuestra ciudad de La Plata el avasallamiento de prejuicios sexistas a través del equipo femenino de Rugby, en el que las chicas no sólo brindan su pasión y su energía al entrenamiento más exigido sino que además son reconocidas por su lucha para lograr salir de los patrones machistas y expandir la convocatoria a mujeres que todavía crean que "no somos lo suficientemente resistentes para tantos golpes".

Las premisas impresas por el patriarcado parecen inamovibles, hasta que logramos romper con estructuras que solo nos limitan a encontrarnos -hasta en los ambitos más monopolizados por los hombres-, con nuestras ilusiones y deseos: animarse a deconstruir, es tambien desafiarse. Y nada de todo esto es ajeno a nuestras motivaciones más intimas. La debilidad física de la mujer es el postulado más antiguo del machismo. Y ya es hora que también nosotras sepamos valorar nuestra fortaleza, de la que día a día surge nuestra inconmensurable energia de superación y lucha.

Nuestra especial felicitación a la división femenina de La Plata Rugby Club, institución que ha forjado equipos reconocidos internacionalmente bajo el rótulo de "Los Canarios" y esta vez abre paso a la presentación orgullosa de "Las Canarias"