sábado, 12 de septiembre de 2015

Tras el #NiUnaMenos, las mujeres seguimos esperando.

Por Jésica Rodríguez. Licenciada en Comunicación Social, Universidad Nacional de La Plata.-


El pasado 3 de junio miles de personas se concentraron en todas las plazas y espacios públicos del país para decirle basta a los femicidios. Tanto mujeres como hombres se expresaron en igual medida que resulta imposible afirmar que fue una concentración solo de mujeres.
Es la primera vez que un sexo y otro se unen, y bajo un mismo grito: “Basta de femicidios”; no es menor recordar que hasta antes del 3 de junio las mujeres marchábamos solas para reclamar por nuestros derechos o para exigir que se le ponga fin a la violencia contra nosotras, hasta ese instante la violencia de género era una cuestión de “mujeres”, y no de la sociedad en su conjunto.
Hoy esta sociedad se muestra sensible ante los “casos” que día a día salen en los medios, y lo demostraron en la plaza frente a Casa Rosada y en tantas otras, donde según cifras estimativas, la concentración alcanzó casi el millón de personas.

Marcha "#NiUnaMenos" en Plaza Moreno - La Plata.

Vista Panorámica de la concentración #NiUnaMenos en Plaza Moreno - La Plata.

Una adolescente asesinada por su novio y embarazada fue el cultivo para exigirle al Estado y al Gobierno un freno a la violencia machista.
Hasta ahí todos coincidíamos en que las mujeres no debemos morir por aquellos que son “nuestros afectos”, sin embargo posterior a la marcha del 3 de junio no tardó en advertirse una especie de resquemor en algunos de los sectores de la sociedad. Aún parece, molesta que las mujeres reclamemos por nuestros derechos. Me atrevo a afirmar que lo que asusta a algunos de esos sectores es la pérdida de privilegios.
Es decir, no tardó en leerse, ver u oír en distintos medios (diarios, tv, grafitis en espacios públicos, redes sociales…) frases alusivas al “Ni una menos” pero que remitían a otros reclamos (ejemplo: “Ni un niño menos”/ “Ni uno menos/ “Ni un Menem mas”/ “Ni un policía menos”, etc.).
El argumento estaba, según esos sectores que el Estado le estaba dando prioridad  a esta problemática y no a otras, que la violencia es violencia y que no había que diferenciarla por género, edad, ni nada que se le parezca, incluso algunas mujeres lo defendían. “Pareciera que sólo matan mujeres”, entre otras frases similares se  llegaron a oír.
Algunas de las imágenes que circularon por las redes sociales.


Del mismo modo, ¿debo juzgar, castigar, menospreciar a la gente por su ignorancia? ¿Por no saber que la violencia hacia nosotras no es igual a las otras violencias, que es un problema político, social, cultural y por tanto, una cuestión de derechos humanos???
Por supuesto que no. Gran parte de la sociedad recién está comenzando a saber de qué se trata la violencia de género, y su expresión más extrema: los femicidios. Gracias a la marcha del 3 de junio la sociedad pareció tomar conciencia.
¿Lo saben todo?, no. No saben que la violencia contra nosotras va desde una publicidad que muestra a una mujer casi desnuda, cosificada como objeto sexual, a aquella que la muestra como ama de casa y cuidadora de sus hijos y de su marido hasta lo dicho por Aníbal Fernández (quien paradójicamente se sumó a la “campaña” para decirle basta a la violencia contra las mujeres), con respecto a Elisa Carrió, que puede sonar simpático para algunxs pero que detrás esconde un leguaje sexista, discriminador y misógino hacia las mujeres. (Para mas info ver: http://www.perfil.com/politica/Anibal-F.-aseguro-que-Carrio-lo-critica-porque-gusta-de-el-20150908-0010.html).-
Qué no es sólo aquella violencia que ocurre en las relaciones de pareja, sino también la que criminaliza al aborto y que lleva a las mujeres a la clandestinidad para interrumpir un embarazo que no quieren continuar, la violencia laboral, sexual y obstétrica, por nombrar algunas…
No, nos matan como a los hombres.
La violencia hacia nosotras no es como las otras violencias. Condenar a una mujer por vivir libremente su sexualidad, o por decidir sobre su propio cuerpo es violencia también. No, nos matan como a los hombres.
Entre otras cosas que además llegué a oír fue que los hombres también son víctimas del sistema patriarcal y machista que los obliga a ser algo que ellos no pidieron ser, pero son muy pocos a los que escuché molestarse por ello, por poseer ese lugar de privilegio otorgado, no son muchos a los que les incomoda sentirse más fuertes, más poderosos.
El “Ni Una Menos” no fue en vano, por supuesto que no, pero el camino va a ser largo…desenhebrar los nudos culturales que la sociedad lleva impregnado será uno de los caminos más difíciles de rearmar para terminar con la desigualdad y con la violencia de género. Son años, milenios de tener instalados conceptos, ideas sobre la mujer y el hombre pero creo que tampoco es imposible.
Como así también creo que no debemos quedarnos solamente con eso de que el cambio debe ser cultural si por lo menos no se toman medidas efectivas  y concretas desde el sector político para prevenir y sancionar la violencia machista, los que nos representan no dan el ejemplo sí desde 2009 la ley que hace posible su sanción se encuentra sin garantía desde que fue promulgada; también, si la justicia que tenemos sigue siendo machista; revictimizando a las víctimas o haciendo diferencia entre mujeres ricas y mujeres pobres. Esto en referencia al femicidio de Claudia Beatriz Schaefer asesinada por su ex marido, Fernando Farré, de 52 años y ejecutivo de empresas de cosméticos; en su casa, en un country de Pilar, mientras acordaban el trámite de divorcio.
Los abogados del femicida y la fiscal de la investigación, Carolina Carballido Calatayud, quién hasta ahora nunca acusó a ningún violento bajo la figura de “violencia de género” aunque sí criminalizó a otras víctimas (Ver: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-9995-2015-08-29.html), alegaron a la emoción violenta del asesino para justificar el asesinato de la  ex esposa del empresario. (Para mas info: http://365show.com.ar/como-sera-la-defensa-de-farre/).
Pareciera ser que el rico mata a su mujer impulsado por la pasión, mientras que el pobre lo hace porque “por naturaleza” es violento, por lo tanto es un femicida.
Obviamente, hay medidas concretas que deben tomarse para paliar la violencia machista, quedarnos solo en lo cultural sería pecar de inocente.
Pasaron tres meses del “Ni una menos”, que pidió el fin de las muertes de mujeres por violencia de género. El impacto de la marcha produjo en las primeras semanas varios avances en materia de agenda de los derechos de las mujeres, como es la creación de la Unidad Fiscal Especializada en violencia de género pero aún somos 27 las organizaciones que esperamos la publicación del Plan Nacional de Acción, el cual fue mencionado en el informe del Estado Argentino al comité de la CEDAW en enero de 2015. Mucho antes que este mismo Estado se mostrara en apoyo al “NiUnaMenos”. 

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